El fenómeno de La Niña es un evento climático que se caracteriza por el enfriamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Este fenómeno ocurre con una periodicidad irregular, generalmente cada 2 a 7 años, y puede durar varios meses.

La Niña se origina debido a un aumento en la intensidad de los vientos alisios, que provoca que el agua fría de las profundidades marinas ascienda a la superficie. Este enfriamiento del océano afecta los patrones climáticos a nivel global, resultando en condiciones más húmedas de lo normal en algunas regiones y más secas en otras.
Tomar precauciones ante el fenómeno de La Niña es esencial para minimizar sus impactos negativos. A continuación, se detallan algunas medidas importantes que pueden adoptarse:
Monitoreo: Mantenerse informado a través de alertas meteorológicas.
Preparación: Desarrollar planes de evacuación y mejorar infraestructuras de drenaje.
Agricultura: Diversificar cultivos y conservar agua.
Salud: Asegurar acceso a agua potable y promover campañas de vacunación.
Educación: Informar a la población sobre medidas preventivas.
Estas acciones ayudan a mitigar los efectos adversos de La Niña y proteger a las comunidades.






